
El escote es tan antiguo como necesario en las prendas femeninas, la moda de enseñar “un poco más” nos remonta a los grandes y vaporosos vestidos de siglos pasados, en donde el pudor existía pero no se sobreponía al sensual escote. Los escotes suelen ser necesarios en algunas tenidas sobre todo en los vestidos de fiesta o de cocktail, pero realmente hay que analizar si terminan por convertirse en una cansada estrategia de sensualidad o un fácil opción de provocación ante la vista de los atentos varones.
Cuando estamos decidiendo el vestuario para una reunión, debemos considerar que tanto queremos mostrar y si es apropiado a la ocasión. Para todo esto, existen vestidos que pueden permitirnos un elegante escote o un provocador y nada discreto espacio para exhibir las bondades de la naturaleza.
El tamaño del escote va a depender de nosotras y de lo que la ropa nos permita, colocar una gargantilla o un colgante puede ser el complemento ideal que nos permita reducir el impacto del escote.
La elección de la ropa interior es de suma importancia, pues estamos eligiendo la prenda que se encarga de armar “la caída” del busto que se verá en el vestido. Tenemos que prestar mucho cuidado en la elección de la prenda íntima, pues si esta es más grande que nuestro busto, se verá reflejado en el escote y arruinará la caída de la tela y el escote en sí.
Existen varios modelos de brasieres que se ajustan a nuestras necesidades, estrapless, con copa o media copa, lo adecuado es suprimir las tiras colgantes del brasier y escoger uno con un encaje sutil en el caso de que se pueda ver el borde del mismo a través del escote.
Si eres de las que tiene un busto prominente, un escote puede resultar un enfoque innecesario al acudir a una fiesta. Procura colores serios y poco llamativos, además de alguna tela que te cubra con elegancia, mostrando con discreción un sutil escote.
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